Habrá quien diga que la crisis ha sobrevenido a la economia mundial por un invento financiero, que se le ocurrio a un yupi de Manhatan, y que salio el tiro por la culata. Interpretaciones de este tipo llevan a pensar que algo se hizo mal, pero que se puede arreglar y procurar que no vuelva a fallar. Es como limitarse a explicar la crisis de la decada de 1970 en base a los altos precios del petroleo.
Habrá quien diga que la crisis ha sobrevenido a la economia mundial por un invento financiero, que se le ocurrio a un yupi de Manhatan, y que salio el tiro por la culata. Interpretaciones de este tipo llevan a pensar que algo se hizo mal, pero que se puede arreglar y procurar que no vuelva a fallar. Es como limitarse a explicar la crisis de la decada de 1970 en base a los altos precios del petroleo.
En primer lugar, ¿nadie tiene sensación de dejavu? Sabemos que el capitalismo evoluciona de forma ciclica, que los periodos de cisis son endémicos y que suceden a otros periodos de gran crecimiento. Sin embargo, se han escuchado menos de lo que se debería referencias a la crisis de 1993, una crisis también a nivel internacional, también con base en el sector financiero, en el ladrillo y en la burbuja especulativa generada en un intenso periodo de crecimiento anterior. Si nos paramos a analizar este hecho, no es muy difícil comprobar como se dibuja un ciclo economico, casi el modelo de los “ciclos cortos” de Mendel. ¿Como puede ser una sorpresa la crisis si desde el 99 hay personas anunciandola?, por ejemplo J. M. Naredo en sus articulos de la Vanguardia. ¿Que responsabilidad tienen ahora los que decian que si se construia tanto era por que la gente compraba las viviendas y que lo de la burbuja era un cuento de catastrofistas?
El protagonismo de las últimas crisis recae en la economía financiera de los países postindustriales, y en gran medida en el sector inmobiliario, precisamente por que son los sectores mas fuertes y por los que se ha apostado masivamente tras los largos y traumaticos procesos de desindustrialización de la decada de 1980. Financiación y compraventa de vienes inmuebles, de los que depende la construccion y que tiene una fuerte relacion con el turismo, fuentes de empleo y negocio por excelencia de las metropolis occidentales. En el caso de España nos encontramos con una dependencia desmesurada del sector inmobiliario, sirve de poco señalar esto, en la medida en que que países como España o Irlanda han tenido el mayor crecimiento de sus economías en Europa en el periodo que se cierra con la presente crisis, y esto no es casual.
En el caso de España, el primer periodo de burbuja especulativo-financiera fue investigado con notable éxito por JM Naredo en su libro “La burbuja inmobiliario-financiera en la coyuntura económica reciente”. La marca de salida se encuentra en 1986, fecha de ingreso de España en la CEE, partiendo de unos precios del suelo, de las infraestructuras y de la mano de obra, considerablemnte inferiores al resto de Europa occidental, con excepciones. Este hecho atrae notables inversiones, de bancos y empresas, pero tambien de familias de clase media, siendo la inversion reina la compra de activos inmobiliarios. Y es que el suelo es único en cada metro y por lo tanto contiene una renta monopolistica, propia de una mercancía que no se puede producir en serie, y que permite especular con ella; además la vivienda es un bien de primera necesidad que demandan todos los estratos de la sociedad.
A la afluencia de capitales y turistas europeos al Estado le sigue un notable crecimiento, aumento del empleo en la construcción, en la intermediación financiera e inmobiliaria y en los servicios relacionados con el turismo, que mantiene a una demanda solvente a pesar de los efectos de la reconversión industrial. Demanda solvente de viviendas, que empuja los precios al alza y genera mas plusvalías, potenciado por unos tipos de interes bajos, promovidos por el gobierno, y por la multiplicación de los instrumentos financieros y la facilitacion de créditos, empujados a su vez por una fuerte competencia en el sector bancario. Uno de los principales problemas es que gran parte del crecimiento y de los beneficios se fundamentan en un incremento continuado del valor de la propiedad – la vivienda se revaloriza en España en el periodo 86-92 cerca de un 100%- lo que implica que gran parte de los beneficios de los accionistas depende de que todo el mundo piense que sus acciones realmente se revalorizan. Llega un momento en que todo el capital que fluye hacia estos negocios no encuentra una demanda solvente, aún especulativa, y los beneficios empiezan a reducirse, la ampliación del capital se ve amenazada, los capitales huyen de los sectores y regiones en crisis y provocan el desplome de los precios y el reventón de la burbuja. Mas tarde o mas temprano iba a estallar la burbuja en Japon, EEUU o UK, y lo hace entre el 89 y el 90 –la “década perdida” para los japoneses- acciones que pierden su valor y beneficios que se reducen.
El boom español se prolonga hasta el 92 en base a exposiciones universales y juegos olimpicos. Al reducirse los beneficios se invierte menos, se emplea menos, se consume menos, se vende menos, y se vuelven a reducir los beneficios. Es notable como las nuevas oportunidades de inversion, generadas por la entrada al capitalismo de Europa del Este, salvan el bache; a Alemania le vino de perlas la independencia de Eslovenia y posteriormente de Croacia, que han sido en la ultima decada, lo que fue España para la Alemania Occidental de los ochenta, un campo abierto para la inversión de capitales en busca de negocios rentables, la “solucíon geografica a la crisis” que diría David Harvey. Un periodo especulativo a un mayor le sigue, que en España llega a ser escandalosamente rentable. A los factores del boom precedente se le suma la afluencia masiva de inmigrantes, que juegan el papel de los jubilados alemanes en los ochenta. Más viviendas, más gente contratada en la construccion y en los servicios, mas consumidores, mas hipotecas, mas beneficio, mas inversion, mas viviendas.
Pero sin embargo en el periodo algido de la fase de crecimiento, entre el 2000 y el 2005, contabamos ya con un parque de viviendas bastante renovado, se estaban construyendo el doble de viviendas que núcleos familiares se establecian, se multiplicaba la cifra de viviendas vacias y los precios no paraban de inflarse. Pero mientras se siguieran firmando hipotecas, el producto final seguia saliendo al mercado, los precios seguian subiendo, y las viviendas vacias seguian siendo mercancías en constante revalorizacion para los especuladores. Claro que en algun momento iba a estallar. Para ampliar continuamente el mercado habia que hacer entrar en el cada vez mas consumidores. Hasta que llega un momento en que hay un gran numero de hipotecados que no son solventes. Admitimos que en la complejidad del sistema financiero, es complicado conocer quien poseia esos titulos de deuda que no iban a ser pagados. Un par de bancos quiebran, papa Estado acude al rescate. Los bancos comienzan a desconfiar y a ser mas reticentes a la hora de prestarse entre ellos, a promotores y a consumidores; suben los tipos de interes. El consumo empieza a resentirse y a agotarse. Menos consumo, menos beneficios, menos producción, menos trabajo, menos consumo.
A la crisis se le suma una subida de los precios de las materias primas, especialmente del petroleo. Esta subida tiene dos causas principales. En primer lugar, y desde hace años, el increíble desarrollo de paises como China e India -un desarrollo con una fuerte base productiva, que los ha convertido en las grandes fabricas del mundo- que suman 2400 millones de individuos, ha tenido como consecuencia mas “catastrofica” la creación de una clase media sedienta del consumo que hasta el momento habia sido exclusiva de occidente, de algunos peque;os nuevos paises industrializados y de las elites de los paises subdesarrollados. La guerra global por el combustible entre China y EEUU comenzo en Afganistán e Irak y tiene su reflejo en Sudan, según David Harvey en su reciente libro “El Nuevo Imperialismo”. En segúndo lugar, y en relación directa con lo anteriormente expuesto, parte de esos capitales que huyen espantados del sector de los productos financieros e inmobiliarios va a refugiarse en las materias primas, un valor seguro y muy tangible para los tiempos de crisis, y en especial el petroleo, pues a nadie se le escapa que a medio-largo plazo su valor solo puede subir y subir.
Una cuestion fundamental seria ver hasta que punto esto es una crisis de ciclo corto, o una crisis estructural, en la que el modelo de crecimiento basado en el petroleo se esta agotando y tiene que dejar paso por fuerza a algo nuevo, que es la tesis que defiende Ramon Fernandez Duran.
Mientras tanto, en el Estado español, el negocio inmobiliario y la construccion caen en picado y los precios no paran de subir aproximandonos peligrosamente a una situación de estanflacción. Las primeras victimas entre la población son los autonomos y muy pequeños empresarios, transportistas y pescadores, que son los primeros en caer en toda crisis, en este caso como consecuencia directa de la subida del combustible. La crisis inmobiliaria se cobra otras piezas mas grandes, inmobiliarias y promotoras. Sin embargo, la crisis que para los pequeños es un desastre, es una oportunidad de comprar barato para los grandes, y los mas grandes son los bancos.
Lo cierto es que todavía no se ha dejado notar realmente la crisis en la población, aunque se haya reducido el consumo y el incremento de las hipotecas sea dramatico en algunos casos. Se seguirá perdiendo empleo en la construcción y en los servicios financieros e inmobiliarios, que suponen un gran pilar del empleo en el Estado, mas en Andalucía que en otros lugares. Si esto, sumado a las hipotecas, hacer reducir notablemente el consumo, otros subsectores de los servicios se resentiran; y sobre todo esta el peligro de que la crisis internacional provoque un daño real en el turismo, entonces las cosas se pueden poner feas.