2.2 Centro Social Autogestionado Atreu!
CSA Atreu!, A Corunha. Marzo de 2008
Monte Alto, Corunha. Intuyéndose en el Atlántico nuestro barrio es, desde siempre, cuna de rebeldías y alteridad. Ebullición y resistencias en el 36. Recipiente de las mejores sediciones en los años oscuros del franquismo.
Monte Alto hoy. En el nuevo epicentro metropolitano, Atreu! trata de enlazar en espacio y tiempo ese “lugar de lo posible” donde anudar las resistencias del pasado con los ejes propositivos del presente.
Un espacio de lo común que recoge y atraviesa un franco devenir desde lo viejo a lo moderno posibilitando, en forma presente, extraer lo mejor de un entorno societario pluritemporal. Sin complejos y en constante deriva. Doscientos setenta y siete metros cuadrados de vida rebelde, quinientos cincuenta y ocho metros cúbicos de libertad. Tres habitáculos mal pintados y peor decorados; pequeños y reducidos, sí, pero completamente llenos de deseo, rebeldía y contradicción.
01. Un experimento en movimiento; el CSA Atreu! como energía de fractura
El punto de partida de nuestra exposición es una sutil línea de fuga: el sujeto de análisis no va a ser —tanto— el CSA Atreu! (A Corunha), sino determinados procesos que a lo largo de Galiza están construyendo una red distribuida de saberes y energía política que, durante los dos últimos años, ha comenzado a funcionar con una emergente (aunque humilde e incipiente) potencialidad de agregación y alianza.
Es necesario retrotraerse unos años para repensar y comprender el actual panorama. Desde hace ya más de una década están desarrollando sus actividades dos centros sociales claves en la definición de la política antagonista gallega: A Cova dos ratos (Vigo) y A Casa Encantada (Compostela). Estos dos centros, junto con el CSA Mil Lúas (cerrado por el ayuntamiento de A Corunha hace ya seis años), conformarían —digamos— la primera propuesta de articulación de los movimientos sociales gallegos a partir de la gestión colectiva del espacio pensado en plural. En ellos se comienza a experimentar con lo común, con la autoorganización, con un adelantamiento por la izquierda a las prácticas políticas más clásicas, en esa altura mayoritarias (partidos, sindicatos, organizaciones juveniles de estructura secular...). Hablamos aún de un proceso que iniciaba su construcción de imaginario, pero que carecía, en aquellos años, de la capacidad de reconocerse en una sinergia que hoy día se muestra en pleno proceso de ejecución.
Años de aceleración de los ejercicios de lo social (LOU, Prestige, guerra) irrumpen tras este momento iniciático; años que, con la perspectiva que da el tiempo transcurrido nos hablan de cómo el paradigma de la política de movimiento hasta ahora hegemónica en Galiza (forma partido, sindicato, etc.) ha ido lentamente practicando una suerte de suicidio aletargado y aletargante. Aletargado, pues todavía está vigente; digamos para entendernos que su descomposición no ha sido lo rápida que muchos entenderíamos óptima. Aletargante, pues arranca a parte de su militancia cara a las pasiones más tristes o, incluso, cara a la esclerosis personal y colectiva.
No obstante y de forma ambivalente es este mismo proceso el que, felizmente, nos lleva cara a la coyuntura movimentista actual que, a modo de descripción, pretendemos desgranar aquí.
Y lo hacemos como hemos manifestado en nuestro inicio, a saber: no podemos entender el CSA Atreu! como un cuerpo inconexo y aislado. Lo entendemos como una singularidad evidente que tan sólo puede explicarse atendiendo a los procesos que (motivados o circunstanciales) lo rodean, explican y, como lexema de un paulatino cambio en el territorio político del eje metropolitano noroeste, lo sustantivan.
02. La Autonomía y la identidad múltiple como reconocimiento en el común
Si hay dos particularidades en las que podemos hacer hincapié en esta breve aproximación descriptiva como elementos que, de conjunto (se) reconfiguran (en) estos nuevos espacios sociales, son la autonomía (la ¿novedosa? forma política al margen del mundo-captura de la vieja política) y la capacidad para redefinir identidades fuertes en nuevas singularidades que, con tonos múltiples y formas moldeadas, enhebran e inyectan en potencia subjetividades duras (nacionalismo/independentismo, anarquismo, etc.) cara a nuevas identidades, donde lo común pasa por una alianza que se quiere hibridación. Son probablemente estos dos elementos (autonomía e identidad) los que nos permiten entrar de lleno en un proceso donde la coordinación flexible supera el marco de lo anterior, lo ya obsoleto, y da el pistoletazo de salida al momento que desde hace unas líneas estamos intentando cartografiar.
Entendemos que, tras esta introducción, lo verdaderamente interesante deviene al describir no tanto lo que nos hace similares a tantos otros, sino los elementos que creemos, humildemente, son singulares y (se pretenden) angulares, en nuestros procesos de materialización política.
03. Por un (des)género autodeterminado y determinante
El proceso/intuición en torno al género y las sexualidades disidentes que queremos particularizar aquí atiende —creemos— a un nombre propio: Maribolheras Precarias1. La capacidad y know how determinado en la acción política de este colectivo que nace en A Corunha unos años atrás, acaba por irrigar (probablemente no todo lo necesario pero sí más de lo inicialmente esperado) todo un área de lo social, todo un ADN de/en movimiento, hasta llegar a ser el referente movilizador y el espejo de subjetividad que logra colorear las prácticas movimentistas. Al fuego —creemos— de este rompedor discurso colectivo sobre la emancipación sexual y de género han comenzado a surgir colectivos en toda Galiza.
De ahí, la efectuación de la red: la fractura maribolhera deviene mutación y virus: diversos colectivos enarbolan a su manera una visión crítica sobre el género; crítica con lo estipulado en la lucha clásica feminista y propositiva marcha contra el capitalismo rosa que torna parcialmente gris importantes áreas de la lucha LGTB. En Ourense (Lerchas), Vigo o Compostela (Mulheres Transgredindo, éstas con una larga lucha en el terreno antipatriarcal) la mutación adquiere potencia y la red flexible comienza a caminar. Así, el 29 de junio de 2007, en Campo de Marte de Monte Alto, A Corunha, tiene lugar una mManifestación Queer-Precaria en el marco del día del orgullo LGTB. Precarias coordinadas de diversos espacios de Galiza se reconocen sobre el asfalto de la ciudad, fluctúan en desobediencia y crean una movilización novedosa y rebelde que nos confirma y afirma como red. Una red que se quiere cada día más rosa, más viva y locuaz.
De ahí, por ejemplo, al nacimiento de Nomepisesofreghao2, colectivo “parafeminista” que empuja desde las paredes del centro social hasta más allá; empuja marcando, por ejemplo, un primer encuentro de colectivos feministas del área antagonista en Galiza. Lanza, al cabo, propuestas de reflexión profundamente abiertas sobre el género, tan necesarias en lo vital como estratégicas en lo político. Política y vida, lucha de género, cuestionamiento constante de dicotomías complejas y probablemente impuestas.
04. Redes telemáticas como explosión de la cooperación y la cultura libre
De nuevo tenemos que mirar cara a otro(s) lado(s) para definirnos en lo real. Como centro social, probablemente heredamos el trabajo y la capacitación que el primer hacklab de Galiza (el de la Casa Encantada) ha vertido sobre nosotras. Desde ahí, el Atreu! ha hecho un esfuerzo por problematizar la lucha sobre la cultura libre, marcando acento propio con la creación de un hacklab (Hacktreu, lo que sus propias activistas dan en llamar, un “hacklab difuso”) que hoy dispara un colectivo audiovisual (Olholivre3, que deviene proceso en la escala gallega) o un proceso holístico (aderiva4), que conforman nuestra particular manera de entender el conflicto en/desde el trabajo telemático, contracultural. De nuevo, la efectuación de la red: el nuevo impulso a el IMC Galiza, el trabajo intuitivamente coordinado contra la apertura de la SGAE en Compostela o la formación colectiva y conjunta en otros centros sociales autogestionados (Revolta o A Cova de Vigo) constituyen la plasmación de un trabajo cara hacia dentro y hacia fuera que pensamos realmente capital.
Una ultima descripción: tras constatar la necesidad de un trabajo conjunto más estable entre los diferentes hacklabs gallegos, comienza a fraguarse el dispositivo Xuntámonos, que trata de socializar problemas comunes para encontrar soluciones articuladas. Un dispositivo que intenta plantearse el trabajo en red para potenciar las capacidades de nuestros espacios (físicos y virtuales) de lucha telemática.
Creemos que sólo engrasando la maquinaria del cerebro social y sus procedimientos comunicativos nuestra implantación como alternativa no privativa puede llegar a los militantes del movimiento en general y al cuerpo social en particular con la potencia suficiente como para ser alternativa al fascismo computarizado.
05. Un ADN GlocAL como forma de socialización
La fuga (el éxodo) y la red, dos elementos de señalada importancia para comprender la acción política contemporánea, pensamos que se recogen en una subjetividad que desde el CSA Atreu! tratamos de trabajar y difundir. Sólo empeñándonos en disfrutar de conocer y comprender realidades brutalmente lejanas (en lo geográfico) pero sorpresivamente próximas (en lo político) puede afrontarse el trabajoso proceso de (de)construir una realidad subjetiva y una cultura política que a veces tiende a cerrarse en lo propio. De esta forma, afrontamos nuestra identidad gallega como la subversión de un hecho ya (contra)cultural y aprendemos a empaparnos de/en territorios lejanos (bien sea Chiapas, Oaxaca, la Palestina Histórica, Italia o el difícil Kurdistán).
FugaEmRede5, un proyecto que nace a escala gallega y que ha implicado a numerosos activistas de nuestro centro social produce de nuevo el latigazo de la red. Acciones conjuntas y/o descentralizadas, giras articuladas en los diferentes espacios gallegos o el lanzamiento de “grupos de acción global” han sido y son realidades que pugnan por construir la Galiza de las rebeldías múltiples y heterogéneas.
06. La agregación como centro; la práctica hacia la periferia
Para acabar, un rasgo común y un elemento singular. Empezamos por lo común.
El trabajo en Galiza de las asambleas de precarias ha facilitado la formación de momentos de interés esencial. Sobre el particular de la precariedad, desde el Atreu! tratamos de construir un discurso propio. En este sentido podemos señalar el trabajo de Invisibeis6 (Asemblea das Invisibeis; grupo desde y contra la precariedad) o Cognitarias7 en lo local. A escala gallega se ha llegado a confluencias puntuales con asambleas de precarias que señalamos, observamos y participamos con interés. El primero de mayo del pasado año, Vigo dio la luz a uno de los primeros ejercicios de práctica conjunta de esta red informal que aquí destacamos. Un bloque precario especialmente diverso y combativo dio color y calor a las marchas sempiternas. En una ciudad especialmente obrerista el discurso de la intermitencia laboral tomó cuerpo en primarias demandas. Esperamos hurgar en la reedición.
Para acabar, el elemento singular. Corunha se empieza a colorear. El trabajo sobre la migración se empieza a fraguar ante la actual (y aquí “novedosa”) llegada de migrantes a las metrópolis gallegas. Desde el Atreu! tratamos de empezar a construir discursos y dispositivos de lucha migrante. Estudiamos con interés la creación de las ODS como útiles herramientas de lucha. Trataremos pues de difundir este somero trabajo nómada entre nuestros espacios hermanos de la Galiza sediciosa.
Esperamos que este texto haya ayudado a describir(nos). Esperamos seguir construyendo. Esperamos, en fin, seguir golpeando felizmente y llenando el vacío con nuestra irreductible singularidad.