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Redadas de migrantes en Marruecos

Continuan las redadas de migrantes del áfrica subsahariana en varias ciudades de marruecos...
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CONTINUAN LAS REDADAS DE MIGRANTES SUBSAHARIANOS EN MARRUECOS

Desde el pasado mes de enero del 2008, tal y como ha venido ocurriendo en los últimos años en las grandes ciudades marroquíes donde habitan temporalmente distintas comunidades del áfrica subsahariana en su tránsito hacia Europa, las redadas policiales y las expulsiones de personas sin papeles a la frontera con Argelia se repiten.

A partir del otoño del 2005, tras los terribles acontecimientos donde decenas de personas perdieron la vida tratando de saltar las vallas de Ceuta y Melilla, estas detenciones arbitrarias se han convertido en el método cotidiano de control de la movilidad de los migrantes subsaharianos en el territorio marroquí. Si bien en el 2005 y 2006 las detenciones se realizaban de forma masiva, arrestando a grupos que podrían llegar hasta las 400 personas, provocando con ello la movilización y denuncia por parte de medios de comunicación y colectivos sociales marroquís y europeos, en los años siguientes han comenzado a utilizar métodos mucho más desgastantes para migrantes y colectivos de apoyo, deteniendo diariamente y en distintos lugares al mismo tiempo a pequeños grupos de 2 o 3 personas, como ha ocurrido durante el mes de noviembre del 2007 coincidiendo con la visita del Sarkozy a Rabat y Tánger, o como está ocurriendo en los últimos días en Rabat, Casablanca y Nador. Para las asociaciones marroquís de apoyo a los migrantes, estas medidas de control responden a la necesidad del gobierno marroquí de justificar las ayudas que recibe de europa en materia de control migratorio y que se traduce finalmente en una operación de subcontratación de la gestión de fronteras.

En la ciudad de Rabat, en los últimos dos meses, se han producido más de 130 detenciones. Suelen ocurrir a última hora de la tarde, en cualquier rincón de los barrios donde residen esta personas, como Hay Nahda I, G5 o Yacoub el Mansour, especialmente en lugares de paso cotidiano como los locutorios, las plazas o los mercados. Los refugiados estatutarios y demandantes de asilo son detenidos del mismo modo que los demás migrantes (el único criterio para la detención es el color de la piel), aunque, en algunas ocasiones, si se declaran como tales, se les solicita su número de dossier (que identifica el trámite de la demanda de asilo de ACNUR); si no conoce su número detenido junto a los demás. Posteriormente, los llevan hasta la comisaría central, les quitan los teléfonos móviles y no les permiten tomar ropa de abrigo o dinero (se los llevan “con lo puesto�), y esperan allí para llenar los autobuses y llevarlos después hasta Oujda, a más de 600 kilómetros al sureste del país. Como las noticias vuelan en la ciudad cada vez que se produce una detención, poco tiempo después comienzan las concentraciones en la puerta de la comisaría, donde las asociaciones de migrantes y otras asociaciones marroquís tratan de liberar a algunos de los compañeros detenidos; en el caso de que se trate de demandantes de asilo o refugiados estatutarios, la presión ejercida puede hacer efecto y algunas de estas personas consiguen evitar la expulsión al desierto.

Oujda es la última ciudad marroquí situada al sureste del país, en la frontera con Argelia, cerrada y militarizada desde 1995 por el conflicto sobre el territorio del sáhara, y rodeada de un paisaje desértico. Hasta allí llegan los autobuses repletos de personas que han sido desprovistas de visión durante todo el viaje, y, entonces, la policía marroquí les devuelve los teléfonos móviles y los deja en medio del desierto, desorientados, indicándole la dirección hacia Argelia. A partir de ahí, se separan por comunidades, en pequeños grupos de 5 o 6 personas para no llamar mucho la atención y tratan de regresar a la ciudad de Oujda caminando más de una hora en la dirección contraria que les ha indicado la policía marroquí, en busca de las luces más próximas.

En el campus universitario de Oujda duermen más de 200 personas cada día, en chabolas improvisadas construidas con plásticos y cañas que cada cierto tiempo son desmontadas por los ataques nocturnos de la policía marroquí. El frío es mucho mayor en estas zonas que en las ciudades de las que provienen las personas expulsadas, por lo que las probabilidades de enfermar en pocos días son muy altas; la posibilidad de acceder a recursos alimentarios, a mantas o a asistencia médica es casi inexistente, si bien algunas personas y asociaciones marroquís tratan de ayudar desde una precariedad absoluta. Regresar (por ejemplo) hasta Rabat, cuesta más de 200 dirhams (20 euros), una cantidad difícil de conseguir si has salido con lo puesto y estás tan lejos de los amigos y compañeros. En Oujda, hay miles de migrantes viviendo no sólo en la universidad sino también en residencias escondidas en los montes cercanos (que nos recuerdan a los campamentos que hasta las detenciones del 2005 se encontraban alrededor de las vallas de Ceuta y Melilla), o en casas alejadas de la ciudad, y conseguir algo de trabajo para obtener recursos para regresar suele ser una tarea bastante difícil y lenta. Los controles policiales en la única carretera de salida de la ciudad hacia el norte y el oeste del país son continuos y se encuentran cada 60 o 70 kilómetros; detienen y registran los maleteros de los coches privados, de los taxis e incluso examinan a los viajeros de los autobuses públicos. Si decides regresar caminando puedes tomar los caminos interiores, y, hasta Rabat, pueden ser cerca de 10 días...

Ante la gravedad de la situación y el hecho de que por primera vez las detenciones y expulsiones se están dando de manera continuada durante los últimos diez días, ante el miedo de las comunidades migrantes de que se trate de nuevo de una operación masiva de expulsión, y, por último, ante la responsabilidad de la UE en la aplicación de políticas de externalización del control en la frontera sur, las asociaciones y colectivos de migrantes de Marruecos y otras asociaciones marroquíes de apoyo solicitan el apoyo de las redes sociales y movimientos en Europa para detener las detenciones y exigir el respeto por los derechos de las personas migrantes sin papeles que se encuentran en territorio marroquí.

ziga-zaga, melilla, jueves 07/02/08
 
 

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